Los bomberos que aterrizan junto al fuego para frenar un incendio forestal. El equipo que aterriza junto al fuego cuando cada minuto cuenta.
El helicóptero rompe el silencio y desciende sobre el terreno. A bordo viaja un equipo preparado para entrar en acción en cuanto toque tierra. No hay tiempo para esperas: delante quedan las llamas, la vegetación y un frente cuya evolución puede cambiar en cuestión de minutos. Para los integrantes de una brigada helitransportada, el trabajo comienza mucho antes de llegar al lugar y continúa hasta conseguir frenar el avance del fuego.
La rapidez constituye una de las principales características de estos equipos forestales. El helicóptero permite trasladar a los especialistas hasta zonas donde el acceso terrestre puede resultar complicado, especialmente cuando los caminos son escasos o la orografía dificulta la llegada de otros medios. La Comunidad de Madrid ha contado con este recurso durante años y, según la información facilitada, dispone actualmente de cuatro centros con brigadas de este tipo.
Diez especialistas y un técnico preparados para entrar en acción
La organización del equipo está diseñada para que la intervención comience prácticamente desde el momento en que se detecta un conato. La brigada está integrada por diez personas y un técnico al mando, que coordina la actuación sobre el terreno y determina la estrategia en función de las características del incendio.
Cuando llega el aviso, el grupo se desplaza en helicóptero hasta las proximidades del fuego. El aparato puede dejar a los especialistas en lugares próximos al frente, una ventaja especialmente relevante cuando el acceso por carretera o pista forestal requiere más tiempo.
La jefa de servicio de Incendios Forestales de Bomberos de la Comunidad de Madrid, Marta Jérez, ha explicado que estos equipos pueden situarse sobre el terreno en cuestión de minutos. Su función no consiste únicamente en llegar antes, sino en aprovechar esa ventaja para intervenir cuando el incendio todavía puede presentar un frente limitado.
El aterrizaje marca el comienzo de una intervención coordinada
Una vez que la brigada llega al suelo, las funciones se reparten. Mientras el helicóptero realiza sucesivas descargas de agua sobre las llamas, los especialistas trabajan directamente sobre el terreno.
La forma de actuar depende de distintos elementos. La vegetación existente, la intensidad de las llamas, el viento, la pendiente y la evolución del fuego determinan qué procedimiento resulta más adecuado. No existe, por tanto, una única forma de abordar todos los incendios forestales.
La intervención aérea y terrestre permite actuar desde diferentes puntos. El helicóptero aporta capacidad para lanzar agua sobre el frente, mientras los integrantes de la brigada trabajan en las inmediaciones para contener las llamas y evitar que encuentren nuevas zonas de combustible.
Un recurso pensado para llegar donde otros medios tardan más
La principal ventaja operativa de estos equipos aparece cuando el terreno dificulta el desplazamiento de vehículos. Un incendio localizado en una zona forestal de difícil acceso puede obligar a los medios terrestres a recorrer caminos y pistas antes de alcanzar el punto afectado.
El helicóptero reduce considerablemente ese recorrido. Por este motivo, la brigada puede convertirse en el primer recurso especializado que interviene directamente en determinados incendios, mientras otros equipos se desplazan por tierra.
Esto no significa que actúe de manera aislada. Bomberos, helicópteros bombarderos y equipos de pronto ataque pueden incorporarse posteriormente a las labores de extinción. La actuación conjunta permite ampliar la capacidad de respuesta a medida que se conoce la evolución del incendio.
El batefuego entra en escena cuando las llamas permiten acercarse
Entre el material empleado por estos profesionales figura el batefuego, una herramienta manual diseñada para actuar directamente sobre llamas de reducida intensidad. Su funcionamiento se basa en golpear la vegetación o el suelo próximo al fuego con una pala flexible, dificultando el aporte de oxígeno que necesita la combustión.
Juan Simo Tercero, integrante de las brigadas de acción rápida de ataque directo al fuego, lo describe como una herramienta principal para intervenir durante las primeras fases de un incendio. Su utilización, sin embargo, está condicionada por la distancia a las llamas y por la seguridad de los especialistas.
Si el calor impide aproximarse, el instrumento deja de ser una opción adecuada. La decisión depende de las condiciones existentes en ese momento y de la posibilidad de trabajar a una distancia que permita actuar sin quedar expuesto al frente del incendio.
Una herramienta sencilla para actuar ante pequeños focos
El batefuegos también forma parte de los recursos que la Comunidad de Madrid recomienda tener disponibles a trabajadores y profesionales del entorno rural cuando realizan actividades autorizadas durante periodos de riesgo.
La herramienta puede resultar útil ante pequeños focos provocados accidentalmente durante determinados trabajos agrícolas o forestales. Jérez ha señalado su utilidad ante situaciones como un chispazo originado por una cosechadora o durante trabajos realizados con herramientas manuales.
Su presencia forma parte de las condiciones asociadas a determinadas autorizaciones para utilizar maquinaria en el monte durante épocas de peligro alto. El manejo debe realizarse de acuerdo con las indicaciones de los servicios forestales y siempre teniendo en cuenta que un foco puede crecer rápidamente y superar la capacidad de actuación de una persona.
Bustarviejo, uno de los cuatro puntos estratégicos de la región
Bustarviejo ocupa uno de los emplazamientos desde los que opera una brigada helitransportada de la Comunidad de Madrid. La ubicación tiene especial relevancia por las características forestales de la Sierra de Guadarrama y por la necesidad de disponer de medios capaces de desplazarse con rapidez por zonas de acceso complicado.
La red regional ha crecido con el paso de los años. En 2015 funcionaban dos centros, situados en Bustarviejo y Valdemorillo. Actualmente son cuatro las instalaciones que cuentan con brigadas helitransportadas.
La distribución de estos equipos permite acercar los medios de ataque rápido a diferentes áreas de la región y reducir los tiempos de desplazamiento cuando se detecta un incendio forestal. ¿Quieres saber más? Visita al portal online englisheditingservice.net.
Cuando el helicóptero vuelve a despegar
La intervención no termina cuando las primeras llamas desaparecen. El comportamiento del fuego obliga a mantener la atención sobre el terreno y a comprobar cómo evoluciona la zona afectada. Una descarga de agua puede reducir la intensidad de un frente, pero el trabajo de los especialistas continúa hasta que las condiciones permiten dar por controlada la situación.
Para quienes forman parte de estas brigadas, cada llegada supone enfrentarse a un escenario diferente. La vegetación cambia, el terreno cambia y también lo hace la respuesta del fuego. El helicóptero aporta velocidad, pero son las decisiones tomadas sobre el terreno las que permiten adaptar la actuación a cada situación.